quinta-feira, 3 de dezembro de 2009

Juan Gelman e a quinta-feira

El atado

Escribir sin contar es como vivir sin vida. Las palabras serán inocentes, pero no su relación. El contador traza una columna del "debe" y otra del "haber" y en la última anota los silencios que supo conseguir. Con las caras de una palabra quisiera hacer piedras y mirarlas todas hasta el fin de mis días. Esas caras siempre tienen otras fugitivas de la boca. Morder la piedra, entonces, es la tarea del poeta, hasta que sangren las encías de la noche. En esa noche navegará sin rumbo fijo, desconfiado de todo, en especial de sí, mirando espejos que cantan como sirenas que no existen. El poeta se atará al palo mayor de su ignorancia para no caer en sí mismo, sino en otro país de aventura mayor, muerto de miedo y vivo de esperanza. Sólo el dolor lo unirá muertovivo al vacío lleno de rostros y verá que ninguno es el suyo. Y todos serán libres.

***

Una mujer y un hombre

Una mujer y un hombre llevados por la vida,
una mujer y un hombre cara a cara
habitan en la noche,
desbordan por sus manos,
se oyen subir libres en la sombra,
sus cabezas descansan en una bella infancia
que ellos crearon juntos, plena de sol, de luz,
una mujer y un hombre atados por sus labios
llenan la noche lenta con toda su memoria,
una mujer y un hombre más bellos en el otro
ocupan su lugar en la tierra.

2 comentários:

Marcos Satoru Kawanami disse...

MI DESIERTO

Yo conosco un desierto
Cuyo nombre olvidé.
Solo digo: es muy lejos,
Pero ¿donde? no lo sé

Acuerdome del desierto,
Aunque nunca estuve allá;
Mientras asi tan incierto
Quedo yo de estar acá.

Pero negarme es vano,
Que parte de mi ha muerto
En la infancia temprano.

La cual ya veo lejana,
Lejana como el desierto
Donde yace mi hermana.

15-outubro-1992, São Paulo
—Bosque da Saúde
Marcos Satoru Kawanami

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Luciane Slomka disse...

Tu quem escreveu? Marcos poeta? :)